Un duro empate ante el campeón de América que dejo un sabor amargo por el descarado gol mal anulado a Lisandro por un lado, y un sabor más dulce por ver un Racing bien competitivo.

La indignante performance del árbitro principal y el gol mal anulado por el VAR parecen derribar cualquier tipo de análisis, volviendo a pensar que si la buena tecnología no está en buenas manos de poco sirve su aplicación. Pero desglosaremos un poco la evolución del partido de principio a fin.

La lluvia pareció esperar el comienzo del partido para volverse interminable y furiosa, dándole lugar a un partido intenso y parejo que se quebró a los 13 minutos con una estupenda apilada por la derecha de Fabricio Dominguez para habilitar a Fértoli y abrir el marcador. El propio Dominguez fue quien perdió dos minutos después su banda y permitió el desborde de un Bruno Henrique que metió un exquisito centro rasante tres dedos para que Gabygol vuelve a poner todo en tablas.

El empate abrió unos diez minutos de más posesión y dominio para la visita coronada con una gran jugada colectiva que terminó con atajada de Arias. La tortilla de a poco se dio vuelta y Racing lo tuvo con un cabezazo de Licha y un centro de Rojas, mientras que el lateral Domínguez, que era muy peligroso en ataque, estuvo en la cuerda floja por reiteradas faltas en su banda. Tras otro jugadón de Bruno Henrique volvió el ida y vuelta con Licha definiendo desviado tras gran jugada en conjunto y otra vez el punta brasileño desbordando tras contra iniciada por Jerson.

Finalizado el intenso primer tiempo el desarrollo parecía demostrar que ambos tenían bien en claro por donde lastimar al rival: la Academia era más claro cuando jugaba por abajo pero también lastimaba con pelotazos, la visita era muy contundente cuando aprovechaba el juego abierto y la calidad de sus atacantes. Ambos demostraban flaquezas en el fondo.

Al toque del comienzo del complemento, la jugada crucial que modificó todo. El juez no cobró en primera instancia un inexistente foul de Mena que terminaría en gol de López. Pero al toque rectificó a instancias de un VAR que luego se tomó un minuto para corroborar su decisión. Allí entonces lo de siempre: ¿de qué sirve la tecnología si se toman malas decisiones? ¿Por qué todo el mundo excepto el VAR vio claramente que no hubo falta? ¿Por qué el juez, que en un principio estando al lado de la jugada no cobró foul, no fue a revisar algo que estaba en duda? ¿Sirve la tecnología? Claro, pero el problema no es la tecnología sino lo que se hace con ella.

El ida y vuelta continuó, la intensidad también. Racing siguió bien plantado, Domínguez mantuvo su peligrosidad por la derecha y Mena se imponía en la otra banda. De a poco el visitante, que controlaba más la tenencia del balón, tuvo más llegadas y fue más punzante. A los 33 llegaría otro gol anulado al local, esta vez con un off side que fue difícil de ubicar pero finalmente pareció cierto. El VAR acá actuó correctamente, como así también un par de minutos después para expulsar a Thuler por un planchazo.

Sobre el final, el partido picante se materializó en un tumulto que no pasó a mayores. Racing olvidó los problemas y volvió a tener presencia. Jugo fuerte, firme y mereció más en un partido polémico. Siempre parecen faltar cinco para el peso en la Copa, esta vez por razones de arbitraje, lo que da más bronca aún. Con todo para la revancha en Brasil. ¡Vamos, academia!

Sergio ViscigliaDestacadosNoticiasPrimera divisionCopa Libertadores,Flamengo,Racing Club
Un duro empate ante el campeón de América que dejo un sabor amargo por el descarado gol mal anulado a Lisandro por un lado, y un sabor más dulce por ver un Racing bien competitivo. La indignante performance del árbitro principal y el gol mal anulado por el VAR parecen...