Racing volvió a flaquear ante River de la peor manera y padeció como local una goleada histórica.

El gol de Solari de entrada regaló una efímera alegría que solo sirvió para que River comienza a implantar su superioridad en la cancha, la cual no terminaba de efectivizarse hasta que llegaron los tres minutos fatales. La pesadilla comenzaba.

El error de Pillud inició el comienzo del fin para el doblete de Santos Borré y la estocada de Suárez. 3 a 1 y desesperación absoluta con una defensa completamente desorientada y un equipo que no supo reponerse, una vez más, ante la adversidad. Los cambios cantados llegaron en el complemento: Diaz por Nery (amonestado) y Montoya por un abúlico Rojas. Pero cuando contra River parece que nada puede ser peor, siempre Racing se supera: el auspicioso comienzo del segundo tiempo duró nada más que 4 minutos hasta la expulsión de Sigali que consolidó el terremoto.

Otro cambio más, la Academia intentando emparejar como podía, algún indicio de buen juego y otro error infantil más. Pillud la pierde en el área y no tiene la mejor idea que agarrar de la camiseta al rival. Amarilla, penal y gol para iniciar otra rachita de tres goles: con todo descontrolado, De la Cruz y un recién ingresado Scocco se aprovecharon e hicieron leña del árbol caído.

El 6 a 1 humillante deja mucha tela para cortar: un campeón sin respuestas, sin reacción ante la adversidad, y una pesadilla blanca con una franja roja que vive en nuestro inconsciente desde hace tantos años que ya no sabemos qué agregar. Parece que contra River siempre todo puede ser peor.

http://www.academiadeemociones.com.ar/wp-content/uploads/2019/08/RIV-1024x682.jpghttp://www.academiadeemociones.com.ar/wp-content/uploads/2019/08/RIV-300x300.jpgSergio ViscigliaDestacadosNoticiasPrimera divisionRacing Club,River Plate,SúperLiga
Racing volvió a flaquear ante River de la peor manera y padeció como local una goleada histórica. El gol de Solari de entrada regaló una efímera alegría que solo sirvió para que River comienza a implantar su superioridad en la cancha, la cual no terminaba de efectivizarse hasta que llegaron...