El lunes 9 de mayo, nuestra máxima gloria cumplió nada más y nada menos que 89 años y en ACADEMIA DE EMOCIONES le regalamos un homenaje a nuestra manera.

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Los éxitos no son todos iguales. El valor de una victoria tiene aristas intangibles. Los rivales, los escenarios, los momentos, los objetivos, las formas, los valores, la importancia, son factores que se miden desde la subjetividad pero que aportan datos relevantes para convertir un triunfo en una gesta épica, en un hecho histórico inigualable.

Vencer a la adversidad, superar a los poderosos, imponer ideas, establecer valores, enseñar un camino desconocido, son méritos propios de aquellos triunfos que quedan. De las gestas más importantes. De aquellos momentos únicos, irrepetibles e inmortales que serán carne en las generaciones posteriores.

Esas imágenes que dieron vuelta al mundo. Aquel momento culmine en sepia que se hace blanco y celeste en cada hincha de Racing. Ese zurdazo que se clavó en la historia del fútbol mundial y en el ángulo izquierdo de John Fallon. El eterno instante que definiría una época. Que marcaría un camino. Que nos haría pioneros. Que quedará inmortalizado en el sentimiento racinguista de aquí a la eternidad.

Pero ese instante no es más que el final del cuento. El feliz final que esperamos cada semana y añoramos décadas. Un final feliz que necesita de una introducción y de un nudo a la altura de las circunstancias, para no quedar petrificado en los bosques del olvido. Para no descansar en una placa recordatoria sin dejar legado alguno. Y allí una figura se hace grande entre todas. La de ese conductor que transformó una crisis en una hazaña. Que trastocó los cimientos de un país entero. Que hizo invencibles a los desdichados, que impuso valores donde había desorden. La imagen de Juan José Pizzuti, el ilustre escritor de este cuento.

Constancia, trabajo, humildad, inteligencia, picardía, identidad, valentía y sobre todo convicción. Cada uno de aquellos muchachos, desde el más joven al más veterano era parte del todo. Era un potrillo bravo tirando del mismo carro. Era un caminante más del camino construido por un hombre, que llegó un día a su tierra prometida para quedarse por siempre. Que es ídolo y también leyenda. Que regaló goles y derrochó sabiduría.

La crisis financiera, el fantasma del descenso, el pago de las deudas, los cambios inmediatos, el triunfo ante River en el debut, la última derrota antes de la epopeya, 39 batallas sin caídas, la gloria local y la hazaña continental, fueron los pasos necesarios para caminar el sendero hacia el final soñado. Entre el 19 de septiembre de 1965 y el 4 de noviembre de 1967, la historia se escribió en blanco y celeste. Como la imaginó Don José.

Hoy no importan los actores. Personajes inventados por la magnífica imaginación del escritor. Jóvenes hombres que escribirían la primera página de un libro reservado para pocos. Héroes que abrirían la inmensa, pesada e infranqueable puerta del ámbito mundial. Ellos son parte de un todo. De un equipo que nació, vivió y triunfó en la mente del artista. Del creador de la historia. Ellos son y serán por siempre…EL EQUIPO DE JOSÉ.

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El lunes 9 de mayo, nuestra máxima gloria cumplió nada más y nada menos que 89 años y en ACADEMIA DE EMOCIONES le regalamos un homenaje a nuestra manera. Los éxitos no son todos iguales. El valor de una victoria tiene aristas intangibles. Los rivales, los escenarios, los momentos, los...