Nicolás Di Pasqua, gran amigo de quién escribe, envió éste hermoso texto en homenaje al Mariscal, lo comparto con todos ustedes… Leanlo.

La vida tiene estas cosas. Los años pasan. Todos pasamos. Pocos son los que quedan. Los que resisten los caprichos del tiempo y se alojan en un lugar de la eternidad. En un paraíso de leyenda donde sólo existen héroes de distintas épocas. Donde tiempo y espacio se confunden en una dimensión desconocida. En una caja de sorpresas a la que llamamos recuerdos.
Perfumo_630x353.jpg_1151390924
Aquello que fue realidad, todo ese pasado que hoy es memoria, algunas veces parece ser parte del presente. Parece ser vivido por quienes no estuvimos con una fuerza tal que invita a pensar en algo más. En que ese recuerdo hoy es presente. Que a un costadito de la foto del momento aparece un pantallazo de un tiempo que ya fue pero sigue siendo.

La cabeza levantada. El semblante pensante, tranquilo, sereno. La confianza a flor de piel. Pinta de crack. Cualquier varón –no hombre, varón- que reuniera estas condiciones al tomar el balón en sus pies en el primer cuarto de un campo habrá escuchado la frase mágica: “!Bieeeen Perfuuuumooooo!”. Y allí mismo, en ese lugarcito del hoy, el ayer, soberbio, seguro de su importancia, toma un lugar preponderante. Se convierte en referencia. Coloca la vara allá arriba, bien alto. Donde llegar se hace improbable.

El 2 en la espalda. La celeste y blanca como símbolo. La elegancia y la firmeza como sinónimos. El frac y la galera como vestimenta adecuada. El hacha en la cintura para para afrontar las necesidades extremas. Estirpe. Estampa de un hombre sin tiempo. De un recuerdo que es presente y será futuro. De un señor con todas las letras. De un caballero que recibió galardones mientras derrochaba humildad.

Y esa escalera. Esa continuidad de peldaños que lo llevaba a su mundo. A un escenario de verde césped donde escribía los manuales del buen zaguero. Donde se hacía ejemplo y construía memorias. La escalera dijo basta. Hoy no habrá alfombra color esperanza. Lo necesitan en otro lado. Tiene un compromiso importante. Un desafío impostergable.

Sucede que a Garrincha se le está haciendo fácil. Que George Best se florea entre whiskys, mujeres y gambetas. Que Brían Clough se ríe a carcajadas del dueño del circo. Y Dios se cansó de tanta juerga. Por eso pensó en usted.

Porque el equipo se arma de atrás hacia adelante. Y el de arriba necesitaba al mejor. Baje Don Roberto. Baje lo más rápido que pueda. Hoy el cielo visita el infierno. De celeste y blanco, como a usted le gusta. Y enfrente está el Diablo… Usted sabe bien de que estoy hablando.

http://www.academiadeemociones.com.ar/wp-content/uploads/2016/03/Perfumo_630x353.jpg_1151390924.jpghttp://www.academiadeemociones.com.ar/wp-content/uploads/2016/03/Perfumo_630x353.jpg_1151390924-300x300.jpgRicardo MaríngoloCultura AcadémicaDestacadosRacing Club,Roberto Perfumo
Nicolás Di Pasqua, gran amigo de quién escribe, envió éste hermoso texto en homenaje al Mariscal, lo comparto con todos ustedes... Leanlo. La vida tiene estas cosas. Los años pasan. Todos pasamos. Pocos son los que quedan. Los que resisten los caprichos del tiempo y se alojan en un lugar...