Hasta acá llegamos, Banfield se puso en el medio de las esperanzas de Racing de conseguir el bicampeonato y nos eliminó de la lucha. Pero ojo que nos fuimos de la pelea jugando como el campeón que aún somos, con juego, con chances y con huevos. La culpa es toda de Enrique Bologna que tapó todas las chances de la Academia.
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Hoy se jugaba más que tres puntos la Academia en el Florencio Sola, se jugaba el centro de campeón que Racing deberá entregar a Boca, San Lorenzo o Rosario Central. Jugó un aceptable partido, creo chances durante todo el cotejo, pero chocó con Bologna y la falta de definición de Gustavo Bou (muy individualista últimamente) y Mariano Pavone.

El equipo de Diego Cocca tomó el protaginismo desde el comienzo y era más punzante y manejaba mejor la pelota que el local y las chances se comenzaron a contar. Ricardo Noir fue el primero en errar una jugada hecha, luego fue Pavone y más tarde Bou.

Germán Voboril anuló muy bien a Mauricio Cuero durante todo el partido, las únicas veces que el moreno se sacó de encima al defensor albiceleste, las jugadas no llevaron peligro. La única clara que tuvo el Taladro en el PT fue a los 45′ con un disparo de media distancia de Walter Ervitti que Sebastián Saja controló con la vista.

En el ST, Claudio Vivas mandó al equipo local unos metros más arriba, Banfield se hizo más protagonista, pero sin lastimar demasiado a los seguros defensores de Racing.

Cuándo Racing se acomodó en el campo, el partido se tornó de ida y vuelta, pero era la Academia quién contaba con las mejores chances, nuevamente una y otra vez, quedaban Bou o Pavone de cara al gol, pero Bologna o la mala definición no nos permitían festejar.

Con el ingreso de Diego Milito por Noir y Washington Camacho por Marcos Acuña (en el PT ingresó Gastón Díaz por Iván Pillúd con un golpe en la espealda), Racing ganó en dinámica, pero ni así pudo quebrar la resistencia local.

En una de las más claras, Lollo (que tuvo un cabezazo en el PT, muy bien tapado por el arquero local), Nicolás Sánchez y Pavone, fueron a tratar de conectar un centro llovido al área y fue el Tanque quién lo hizo, pero la pelota reboto en la cabeza de Gonzálo Bettini, ya con Bologna sin chances.

El partido terminó, Racing hizo todo lo posible por ganar el partido, pero se encontró con un Bologna intratable, Racing dejó el cetro en Banfield, pero aún hay cosas por luchar: La Copa Argentina, el ingreso a la Copa Libertadores y no permitir que Boca se consagre en el Cilindro.

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Hasta acá llegamos, Banfield se puso en el medio de las esperanzas de Racing de conseguir el bicampeonato y nos eliminó de la lucha. Pero ojo que nos fuimos de la pelea jugando como el campeón que aún somos, con juego, con chances y con huevos. La culpa es...